Crítica: Sense8, otro intento fallido de los Wachowski

Desde que terminó su épica trilogía de Matrix, los Wachowski han luchado mucho por seguir manteniéndose vigentes en el mundo del séptimo arte. A través de los años, los hermanos fascinados con la ciencia ficción han intentado revitalizar su carrera con filmes que desgraciadamente a duras penas hacen a justicia al enorme hype que ocasiona la frase “FROM THE CREATORS OF MATRIX”.

Después de Jupiter Ascending, probablemente su intento más patético por volver a ser relevantes, Lana y su hermano decidieron incursionar en el terreno de la televisión gracias a su asociación con Netflix, un camino que les abría las posibilidades para llevar a cabo sus ideas más extremas y ambiciosas.

A partir de esta colaboración surgió Sense 8, una serie que explora la vida de ocho personas alrededor del mundo conectadas a través de su mente, fenómeno que les da la capacidad  de vivir a través de los cuerpos de sus colegas.

La premisa de la serie es sin duda el pretexto perfecto para explorar de una forma creativa y arriesgada culturas que, a través del cine, son limitadas a estereotipos. Tristemente, los Wachowski con todo y le enorme bandera antiprejuicios que ondean a lo largo de todos los capítulos, fallan a la hora de desarrollar a sus personajes, pues se vuelve evidente desde el principio que cuentan con un guión extremadamente falto de una verdadera investigación a fondo.

El primer error de la serie llega cuando nos presentan a absolutamente todos los personajes hablando inglés, desde ahí sabemos que la impresionante fotografía muchas veces paisajista, contrastará irremediablemente con una historia bastante mediocre.

Casi todas los arcos narrativos involucran de una manera u otra redes de criminales, factor que resta que alguna resalte o realmente se sienta que está desarrollada al otro lado del mundo. Las historias y su contexto complementan sus fallas con diálogos ridículos y sobre actuados, que son difícil de ver por lo mal ejecutados que están.

Un ejemplo que se me viene a la mente es una escena en particular en la que el personaje de Lito se enfrenta a un narco ex novio de Daniela. El villano, que es probablemente el peor intento de sádico en la televisión actual, justifica sus acciones diciendo que es así porque “fue criado en México”. En el momento en que presencié esa escena, estuve a punto de dejar de ver la serie pues me pareció demasiado molesto que en pleno 2015 directores “vanguardistas” permitan esta clase errores que hacen a ver a los creadores como mentes no muy lejanas a la manera de pensar de personajes como Donald Trump.

Este caso se repite en el resto de las historias, todas en algún momento se sienten como una caricatura de la cultura que intentan representar. El resto de la trama también se ve infectada por esta clase de errores, pues aunque parece que los creadores quisieron dar una gran importancia a la sexualidad, en la trama de la serie ésta se siente únicamente como un elemento fetichista y pornográfico, en el sentido de que está ahí únicamente para hacernos admirar los hermosos cuerpos de los protagonistas. Las escenas de sexo (y vaya que hay muchas) únicamente se limitan a explotar los cuerpos y el placer de sus personajes con el fin de impactar y entretener, pues realmente la actividad sexual no tiene un peso importante, al menos en lo referente al misterio que se quiere resolver.

Por otro lado, como mencioné anteriormente, desde el principio se nota que detrás de toda la serie existe una enorme motivación por dar dignidad y fuerza a la comunidad gay dentro del drama. Tristemente, los problemas que atraviesan los personajes se resuelven de formas gastadas y aburridas, reproduciendo fórmulas que ya han sido sobre explotadas en otros dramas que tratan del mismo tema.

La cereza en el pastel de todo este terrible montaje de buenas ideas mal desarrolladas es el cast. El esfuerzo que hacen los actores para dar credibilidad al pésimo material que les dieron para trabajar, vuelve aún más ridículas muchas de las situaciones que se presentan.

Sin embargo, aunque es algo desgastante llegar al último episodio de la temporada, éste logra redimir un poco los errores del resto de los episodios, ofreciendo una conclusión llena de surrealismo, acción y diversión, que además abre las puertas para la posibilidad de que exista una segunda temporada que realmente juegue con la cultura internacional y la diversidad sexual que tanto buscan desarrollar.

Texto por @SantiagoMejia__

Throw a pie

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s