FICM Crítica: Love

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Can you show me how tender you can be?” es la pregunta que hace Electra a Murphy en una de las escenas de Love, un cuestionamiento que representa la duda que muchos de los seguidores de Gaspar Noé tenían al entrar a la sala de cine. Es difícil imaginarse como un realizador caracterizado por hacer un cine hiper violento, podría acercarse a un terreno hasta cierto punto menos apto para sus intenciones.

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Love nos cuenta la historia de Electra y Murphy, una pareja de novios que están viviendo el clímax de su relación en París, visitando clubs, drogándose y practicando sexo a la menor provocación. Las cosas se complican cuando invitan a Omi, su atractiva vecina, a unírseles en la cama, una acción que tendrá consecuencias devastadoras para su relación.

El resultado es una película que consigue adentrar al espectador en un universo melancólico, lleno de una pasión reflejada tanto en las escenas sexuales, de las que tanto presume el filme, como en la capacidad de los actores para actuar con ropa puesta y transmitir emociones tan intensas como las que representan en la infinidad de felaciones y penetraciones.

Las acciones son retratadas por una fotografía que si bien en lo que respecta a la gama de colores y efectos alucinatorios se mantiene fiel al estilo Noé, explora en esta ocasión un estilo visual mucho más crudo y calmado, alejándose de los agresivos close ups de Solo contra Todos, la cámara giratoria de Irreversible y las escenas flotantes de Enter The Void, para dar paso a imágenes muchas veces estáticas que dan preferencia a planos abiertos para explorar al máximo los cuerpos y sus movimientos, tanto voluntarios como involuntarios.

Los visuales son resaltados con una tecnología 3D que, a diferencia de muchos blockbusters hollywoodenses, es utilizada para llevar al extremo la sensación de profundidad con el propósito de generar una intimidad mayor con el espectador al grado de hacerlo casi partícipe de una eyaculación y una penetración vista desde las entrañas.

Aunque pareciera que estos visuales son utilizados con la simple intención del shock value, la realidad es que sirven para brindar a la audiencia una idea clara de la poderosa energía emocional/sexual que transita entre los dos protagonistas, tanto en su estado completamente consciente como cuando están estimulando sus sentidos con toda clase de drogas.

Más allá de su excelente calidad visual, el verdadero acierto de esta película, y lo que hace que no se quede en una odisea sexual sin sentido, es el balance que hace entre orgías y escenas dramáticas que son tan brutales como cualquier otra película de Noé. La escena en la que Murphy busca a Electra en su casa tiene una composición y actuaciones dignas de una película de terror. Asimismo, la estructura de la película a partir de los recuerdos de Murphy, da una profundidad emocional al filme que lo hace sentir probablemente como uno de los retratos más sinceros del desmoronamiento amoroso en los últimos años de la industria cinematográfica.

Parte también de lo que da mayor fuerza a esta película es la capacidad de los actores. Dado a que muchos integrantes del elenco son personas sin experiencia, se corría el riesgo de que estos parecieran simples intérpretes acartonados de películas porno que fijen orgasmos, sin embargo, los protagonistas logran dar distintos matices emocionales a  sus personajes que los hacen ser algo mucho más grande que simples máquinas de sexo que alimentan el morbo.

Para mi gusto, los únicos errores en la película son las constantes autoreferencias que hace al director a su persona (ni si quiera a su cine), pues este acto de narcisismo en varias partes de la historia corta la inspiración de la audiencia.

Dejando esas bromas internas de lado, la película consigue todas las metas que su creador se había propuesto, desde diseñar un drama que rompiera los límites entre pornografía y arte hasta crear una historia que “provocaría a los hombres excitarse y a las mujeres llorar”, no tanto porque esta última declaración sea cierta con exactitud sino porque simplemente Gaspar consiguió crear un drama plenamente erótico, emocional y sensual en el que la sexualidad es una manifestación del amor y no al revés.

Calificación: 4 cerealitos

4 cerealitos

Texto por @SantiagoMejia__

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