American Horror Story Roanoke: Lo bueno, lo malo y lo feo

Para ser American Horror Story una antología que año con año renueva completamente su concepto, hasta su quinta temporada se había mostrado bastante repetitiva en su ejecución.

Ryan Murphy ha fallado en ofrecer propuestas refrescantes que sorprendan tanto como sus primeras dos temporadas, que inmediatamente se ganaron la atención de la audiencia.

Con Hotel el exceso de personajes, vestuarios, sexo y sangre pareció llegar a su punto culminante, por lo que para volver a ganar la atención de sus fans, Murphy decidió hacer un regreso a las raíces tanto de la historia como del género, logrando puntos a favor pero desgraciadamente con muchas debilidades que no permiten a la serie, en su más reciente encarnación titulada Roanoke, ser un producto tan destacable como sus dos primeras temporadas.

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Lo bueno

Desde el desastre que resultó ser Coven, estaba esperando  una historia que al menos fuera consistente y congruente, como lo fue la mayoría de los capítulos de Murder House y Asylum. Las últimas tres temporadas triunfaron en proponer arcos narrativos atractivos con episodios de arranque fascinantes pero fallaron de una forma terrible en desarrollarlos y sobre todo en concluirlos.

Hasta su más reciente episodio (el capítulo 6 que marca el inicio de la segunda parte de esta temporada), Roanoke ha demostrado consistencia, presentando personajes que ayudan a conocer la historia tanto de la casa como de la colonia.

Además la introducción de la dinámica “meta” en la que se obligará a los actores y a los personajes que interpretaron a convivir en una especie de Big Brother sangriento, agrega una dinámica interesante al extraño universo que ha construido American Horror Story.

Utilizando escenarios mínimos al igual que en Murder House, Roanoke orilla al borde de la locura a sus protagonistas haciéndolos cuestionar la realidad al mismo tiempo que pone en peligro sus vidas con amenazas tanto sobrenaturales (los fantasmas) como naturales (la familia de caníbales liderada por la fantástica Frances Conroy y complementada con la curiosa inclusión de Chaz Bono).

Estos elementos fueron desarrollados con un estilo visual sobrio y crudo, que se alejó casi por completo de la grandilocuencia visual que Alfonso Gómez Rejón había dejado marcada como sello principal de la serie.

El estilo minimalista visual de la serie es complementado con una estructura narrativa fragmentada, que hasta el episodio 5 se dividía en documental y una recreación dramática que relataba la llegada de una pareja a la casa embrujada y su eventual salida, algo completamente novedoso en la línea de American Horror Story que le dio el toque refrescante que necesitaba.

Ahora con el completo enfoque en la historia “real” la serie abre un nuevo abanico de posibilidades. Por lo que se ha mostrado hasta el momento, parece ser que ahora jugarán con todos los tipos de cámara que existen en la actualidad, un experimento al estilo de la versión más reciente de la Bruja de Blair en el que ni toda la tecnología del mundo ayudó a los personajes a salvarse.

Lo malo

Si bien la estructura narrativa y el estilo visual son algo nuevo para la serie, desgraciadamente la historia que se está contando no. Los fantasmas con instintos asesinos han sido los protagonistas de la primera y quinta temporada y han tenido apariciones recurrentes en el resto de las ediciones de la serie.

Una de las características más atractivas de AHS es lo impredecible que puede llegar a ser el destino de los personajes, en este caso gracias al falso documental sabemos que estos salieron bien librados de los aterradores acontecimientos que están contando, lo que le quita la naturaleza sorpresiva a la serie.

Con la nueva dinámica que se abrió a partir del sexto episodio la serie pudo jugar nuevamente con el suspenso de saber quién sobrevivía y quien no, sin embargo decidieron avisarnos desde el principio que sólo uno de los personajes saldrá vivo de los eventos que están por ocurrir.

Si a esto se le agrega la dirección de Angela Basett que dejó de lado casi por completo la atmósfera del terror y favoreció secuencias cómicas innecesarias (la boda de los personajes de Evan y Sarah) pareciera que la serie nuevamente salió de su rumbo.

No obstante aún quedan varios episodios y si estos toman las decisiones correctas pueden rescatar lo que resta de la historia.

Conclusión

Se agradece que American Horror Story por fin haya decidido retar a su propia formula narrativa y haya privilegiado el desarrollo de la historia por encima del shock value. Sin embargo, aunque los cambios fueron evidentes, hasta el momento no han sido suficientes para colocar a American Horror Story en el top de las series de horror.

Después de seis años de supuestamente jugar con nuevos terrenos Ryan Murphy y Brad Falchuk deberían tener una idea clara de como mantenerse por encima de su competencia, sin embargo al momento su único legado ha sido abrir la puerta para que antologías como Fargo o la recién estrenada Channel Zero, les quiten el trono de proyecto vanguardista.

Throw a pie

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