FICM Crítica: Grave

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En lo personal, me llaman más la atención las películas de los festivales de cine que provocan reacciones furiosas, abucheos o hasta desmayos, que las que presumen de ovaciones de pie de diez minutos. Tras su paso por el Toronto International Film Festival, Grave de Julia Ducornau tuvo el honor de dejar a dos asistentes inconscientes tras ser testigos de los horrores que la primeriza directora plasmó en pantalla grande. La mencionada anécdota y el hecho de que no existe un teaser que realmente revele la naturaleza del filme, despertaron mi curiosidad por esta infame obra. No obstante, si bien Grave es una formidable ópera prima lo cierto es que está más cerca del terror estéticamente bien cuidado de obras como It Follows que de los baños de sangre del cine extremo francés o japonés.

Grave nos cuenta la historia de Justine, una joven vegetariana que está a punto de entrar a estudiar veterinaria en una institución donde le esperan una serie de experiencias que despertarán en ella nuevos apetitos sexuales y gastronómicos.

El filme se desarrolla a partir de una excelente ejecución visual como un surrealista relato coming of age. Gracias a los rituales típicos de las universidades, que incluyen humillaciones,  fiestas eternas y en el caso particular de esta escuela, comer riñón de conejo, poco a poco irán despertando en Justine sus instintos violentos y sexuales que la llevan, entre muchas cosas, a tener sexo con su roomie gay y a comerse el dedo de su hermana.

Si bien la premisa de una chica que desarrolla gusto por la carne humana es material suficiente para crear un filme de horror sólido, lo interesante del guion de Ducornau es que más que enfocarse en desarrollar una historia sangrienta opta por exponer las sensibilidades más oscuras que se escondían dentro del personaje de Justine. Por esta razón gran peso de la película recae sobre los hombros de la actriz Garance Marillier, quien hace un excelente trabajo entregando una actuación tan emocional como física que representa a la perfección el viaje hacia la locura de una chica que solía ser una inocente promesa estudiantil.

Las interpretaciones del elenco son enmarcadas en una fotografía con una estética muy bien cuidada que si bien crea momentos aterradores y a veces grotescos, obliga al espectador a mantener los ojos abiertos por su delicada ejecución.

La atmósfera del filme es complementada por un soundtrack de sintetizadores que sigue la tendencia de rendir tributo al pionero John Carpenter al igual que han hecho filmes como The Neon Demon o la ya mencionada It Follows.

Sin embargo, aunque la película está bien construida en términos de historia y visión, existen algunas inconsistencias en su montaje. Hay varias escenas que si bien agregan puntos al filme para estar considerado dentro de la categoría del horror, no aportan mucho a la historia y por lo tanto no justifican su repentina aparición.

Aún así, Grave no deja de ser un filme formidable y mucho más profundo de lo que aparenta. Tal vez no es el baño de sangre impresionante que todos esperaban, pero su forma de analizar el despertar a la madurez femenina desde una sensibilidad oscura y a veces perversa, hacen de Grave un filme que podría trascender más allá que como una simple obra de horror.

Texto por @SantiagoMejia__

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