Recomendación: Please Like Me

“I think we should break up. I just – I kind of feel like we’ve drifted, you know? Also, you’re gay.”

Así es justo como comienza el piloto de nuestra recomendación de la semana, Please Like Me. Después de terminar con su novia, nuestro protagonista Josh acepta abiertamente el hecho de que es gay, así que ahora, con la ayuda de su ex-novia-ahora-bff y su mejor amigo y roomie, aprenderá a lo largo de cuatro temporadas no sólo a reconocer su nueva orientación sino, también, que madurar no solo implica cumplir años.

Sin temor a arrepentirme, podría asegurar que esta pequeña (o ya no tanto) producción australiana se ha convertido en mi serie favorita del 2017. A pesar de haber nacido hace cuatro años, recientemente y gracias al apoyo del tío Netflix, comenzó a popularizarse en nuestro país.

Please Like Me no sólo aborda el tema de la homosexualidad. Josh Thomas, el protagonista y creador de la historia, se basa en sus propias vivencias para adentrarse en temas interesantes y complejos como los trastornos mentales, el suicidio, la depresión e incluso, el aborto, sin caer en el humor negro, los clichés y, lo mejor de todo, sin convertir a sus personajes en caricaturas. En cada uno de sus 32 episodios, los diálogos y los personajes se sienten humanos, reales y sobretodo honestos, por lo que es sencillo sentir empatía por ellos e identificarnos con sus problemas y sus ocurrencias.

Please Like Me no es una serie que intente enseñarnos cómo vivir y dejarnos con una moraleja. Al contrario. Su único objetivo es servir de retrato de nuestra generación, cosa que consigue con éxito, y sin caer en altibajos o exageraciones, como a Lena Dunham ha llegado a ocurrirle en GIRLS.  Please Like Me nos muestra que el crecer no es sencillo, que los mejores amigos estarán siempre ahí (roomies o no roomies, en otros países o viviendo a la vuelta de la esquina), que SIA es perfecta para salir del clóset, que también hay gallinas transgénero, que el ser ansioso y quisquilloso están lejos de ser sinónimos y que la depresión es un problema real que no se cura comiendo helado.

Atrévanse a empezar a verla. Pueden disfrutarla en pequeñas porciones o entregarse libremente al bingewatching, pero antes, si deciden irse por esta segunda opción, preparen su kit con comida, pañuelos y una que otra cerveza, pues les aseguro que con sus episodios de 25 minutos, no tardarán más de un fin de semana en verla de principio a fin.

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