Feud Recap (1.01)(1.02): “Pilot”& “The Other Woman”

Por @SantiagoMejia__

Cuando Ryan Murphy se lo propone puede crear proyectos que van más allá del humor “campy” con el que la mayoría de la prensa ha descrito su trabajo y que con justa razón se ha ganado. Aunque ha demostrado tener habilidad para contar historias de profundidad y calidad como fue el caso de American Crime Story, probablemente su obra más aplaudida a la fecha, lo persiguen los fantasmas de las últimas temporadas de Nip/Tuck, el extraño hibrido que resultó ser Scream Queens, los momentos más ridículos de American Horror Story y la historia de terror que terminó siendo Glee.

Es por eso que existía mucha duda respecto a su visión sobre la famosa batalla que vivieron Bette Davis y Joan Crawford, dos de las más grandes estrellas que Hollywood ha dado y que cuando vieron sus carreras en declive tuvieron que trabajar juntas para encontrar una nueva audiencia. Feud: Bette & Joan rinde tributo a las leyendas con un cast impresionante que incluye a Susan Sarandon como Bette Davis y a Jessica Lange como Joan Crawford y es de reconocerse que al menos con su primer entrega, la serie logra sobrepasar la barrera de lo camp para contar una historia que a pesar de haber sucedido hace tantas décadas aún tiene mucho que decir sobre la industria hollywoodense.

El piloto comienza con Catherine Zeta-Jones interpretando a Olivia Havilland en una entrevista para lo que aparentemente es un documental, la misma escena se repetirá más adelante con Kathy Bates como Joan Blondell. Al momento estas secuencias no aportan más que pequeños detalles que nos ayudan a conocer el contexto que llevó a Joan y a Bette a trabajar juntas.

Posteriormente tenemos las primeras imágenes de Jessica Lange como Joan Crawford, quien asiste a una ceremonia de los Golden Globes donde se toma sus buenos tragos y comienza a despotricar en contra de una emergente Marilyn Monroe, quien impresiona a todos con su belleza, a todos menos a Joan Crawford claramente.

La noche termina y un nuevo día comienza para Crawford, a quien observamos en su casa llena de excéntricos detalles como muebles cubiertos de plástico. Crawford se encuentra recibiendo una de sus terapias de belleza cuando es interrumpida por la infame Hedda Hopper (interpretada por Judy Davis) Hopper, como la reportera sin escrúpulos que es, se dirige al hogar de Crawford con una actitud pasivo agresiva para obligarla a dar declaraciones sobre Marilyn Monroe. Aunque al inicio Crawford se muestra resistente a hablar mal de su colega, accede cuando Hopper la amenaza con publicar que más de una persona la vio arrastrándose de borracha hasta su coche saliendo de la fiesta de los Golden Globes.

Tras el vergonzoso incidente de los Globos de Oro y tener que darle a Hopper la sangre que necesita para mantener a su audiencia interesada, Joan comienza a trabajar por encontrar un papel que esté a la altura de sus talentos. Lo primero que hace es llevar su preciada estatuilla ganada por su interpretación de Mildred Piercer a su agente, quien no se muestra nada sorprendido y le responde que o interpreta a la mamá de Elvis o no hay nada para ella.Es entonces cuando se da cuenta de que si quiere un papel excelente tendrá que buscarlo ella misma, por lo que envía a su fiel Mamacita a hundir las narices entre las bibliotecas para encontrar una historia que la haga relevante nuevamente. Después de rechazar infinidad de libros con historias que solo dividían a las mujeres en ingenuas, madres y gárgolas, se topan con Whatever Happened to Baby Jane?, una historia que inmediatamente llama la atención de la desesperada Crawford.

Joan pone manos a la obra y como la buena publicista que es envía al director Robert Aldrich (Alfred Molina) una copia de la novela con un paquete de Pepsi Cola. Aldrich, quien tampoco se encuentra en el mejor momento de su carrera, ve potencial en la novela y los ojos le brillan todavía más cuando Joan le propone usar como co-protagonista Bette Davis.

Incansable y dispuesta a llevar Baby Jane a la pantalla grande, Crawford se encarga de ella misma reclutar a su archienemiga Davis. Joan asiste a una función de The Night Of the Iguana donde Davis interpreta el papel de Maxine Faulk en una versión bastante reducida que no explota sus grandes talentos. Por esta misma razón Crawford no tiene que hacer mucha labor de convencimiento para lograr que Davis se una al reparto de Baby Jane. Después de unos cuantos intercambios de ofensas, Aldrich consigue tener el sí de Davis cuando le asegura que necesitan a Joan para “vender la película” y a ella para hacerla increíble.

Sin embargo, dos leyendas nacidas en la época dorada de Hollywood y un director en declive no son razones suficientes para levantar el proyecto. La mayoría de las productoras quieren reducir la edad de las protagonistas, ampliar el papel de la vecina y convertirla en una parte “sexy”, cambiar a Bette y a Joan por Audrey Hepburn y Doris Day y en pocas palabras hacer de Baby Jane una película completamente distinta pero a la vez una apuesta más segura.

La última opción de Aldrich es Jack Warner (Stanley Tucci en su versión más desagradable) un hombre que en el pasado ya había trabajado con ambas actrices y pagó un precio muy alto por su ambición desmedida. Esta parte es muy interesante por varias razones, en primer lugar vemos la actitud cínica y machista de las grandes productoras hollywoodenses y además se le da importancia a como Bette Davis ganó su independencia de Warner, no solo exigiendo una mejor paga sino papeles dignos de una gran actriz, no mucha gente le da el crédito que merece pero Davis fue una de las pioneras que permitieron a los actores un poco más de libertad artística.

Warner finalmente acepta producir la película y arranca los planes de rodaje. Desgraciadamente apenas y en la fase de conferencias de prensa, las disputas y envidias comienzan a aflorar. Joan, en medio de un tenso encuentro con la prensa descubre que su colega Davis estará recibiendo $600.00 dólares más por semana, algo que la hace enfurecer inmediatamente y lo demuestra con una mirada que si hubiera sido lanzada por Fiona Goode seguro hubiera asesinado a Aldrich. A final de cuentas Aldrich y el resto del equipo salen bien librados y logran mantener a Joan en la película. Comienzan los primeros días de rodaje y conocemos vemos a nuestras feroces protagonistas adentrarse en el campo de batalla.

Primeramente tenemos una pequeña muestra de las rutinas para iniciar el día de Davis y Crawford. Mientras Davis se fuma un cigarro a las cinco de la mañana, Crawford recibe el nuevo día con un baño de hielos en su rostro.

Al llegar al set Joan comienza a repartir regalos a todos los integrantes del equipo de rodaje y coloca una máquina de Pepsi en medio del set. Davis solamente llega acompañada de su hija y su actitud desafiante. Ambas actrices se preparan en sus respectivos camerinos. Joan a pesar de estar interpretando a un personaje no muy glamuroso, mantiene el maquillaje y peinado que la hacen ser Joan Crawford, mientras que Bette se sumerge completamente en su personaje y diseña el tétrico personaje que hoy en día es recreado por infinidad de Drag Queens alrededor del mundo.

Joan toma un poco de tiempo en mostrarse cómoda frente a cámara, ,pero una vez que lo logra, sacar a relucir sus habilidades. Davis hace una entrada triunfal e intimidante después de mostrar a todo el reparto su visión de Baby Jane.

El mejor momento del capítulo llega cuando Joan y Bette tienen que ver las primeras imágenes del rodaje. Joan se muestra demasiado incomoda con la luz que resalta el paso de los años y sale inmediatamente, Bette más dura pero no por eso insensible al dolor de envejecer, se queda en la pequeña sala mientras derrama lágrimas al ver a su personaje llorando probablemente por las mismas razones que ella.

Las primeras tomas terminan bien, Joan y Bette son un poco condescendientes entre ellas y tratan de llevarse lo mejor que pueden. Al final son invitadas por Hedda Hopper a “la casa que el miedo construyó”, donde nuevamente “Hopper está en busca de sangre”, sin embargo ni Davis ni Crawford ceden a la tentación de destrozarse frente a la pluma más salvaje de Hollywood, por el momento…

Highlights del episodio:

  • La mirada asesina de Joan Crawford a Robert Aldrich.
  • Judy Davis como Hedda Hopper.
  • Los rituales de belleza de Joan Crawford.
  • La discusión entre Robert Aldrich y Jack Warner
  • Joan y Bette reaccionando de una forma muy triste frente a las primeras tomas de la película.

La segunda entrega de Feud arranca mostrándonos la evolución de esta alianza con una pequeña probada de las grandes cosas que hubieran logrado estas dos  fuerzas artísticas de no haberse dejado manipular por la industria.

Joan se encuentra ensayando en su silla de ruedas cuando es abordada por la primeriza actriz que interpretara a la joven vecina. La chica amablemente le pide a Joan un autógrafo para su abuela, quien es una gran seguidora de la carrera de Crawford.

Joan toma cartas en el asunto no sólo porque le moleste el ya no ser considerada relevante para la juventud, sino porque se da cuenta de que esta chica podría opacar tanto la presencia de ella como la de Bette en la película, por lo que corre al camerino de Bette a persuadirla para que se una en su lucha por quitarla del camino.

El plan de Joan da resultado porque logra deshacerse de la actriz y reforzar su alianza con Bette, desgraciadamente esta no durará mucho tiempo.  Posteriormente volvemos de nuevo al documental protagonizado por Kathy Bates y Catherine Zeta Jones, en donde nos cuentan el verdadero origen de la rivalidad entre Crawford y Davis.

Aparentemente en los años cuarenta, cuando ambas actrices estaban también ya en sus 4 décadas de vida, Crawford ya comenzaba a vérselas difícil para poder conseguir papeles decentes y tras luchar incansablemente y en vano por interpretar a Marie Curie, decide firmar con Jack Warner para conseguir personajes que dieran el ancho que ella buscaba.

Sin embargo las intenciones de Warner no eran las mejores. Básicamente decidió reclutar a Joan solamente para bajarle los humos a Bette Davis, a quien consideraba en ese momento demasiado rebelde, poderosa y costosa, sobre todo para “ser una mujer”.

Al sentirse Davis en una posición favorable rechazaba constantemente papeles, uno de esos fue Mildred Pierce, el cual Crawford tomó sin dudarlo y obtuvo su gran recompensa pues le dio su preciado Óscar.

Esto inevitablemente causó envidia en Davis quien más que como  una colega comenzó a ver a Joan como una amenaza. De vuelta al presente vemos a Joan y Bette siguiendo con su plan de unir fuerzas para tomar el control creativo de Baby Jane exigiendo que el guion sea reescrito.

La situación comienza a molestar a Aldrich, quien a pesar de los problemas comienza a ver resultados pues Warner se muestra bastante complacido con los resultados de las primeras imágenes de Baby Jane, tanto que ha decidido expandir su distribución.

No obstante, como buen hombre de negocios que conoce el material que tiene en sus manos, exige a Aldrich que manipule a las actrices para que se odien la una a la otra y transporten esa tensión a la historia de la película.

Al inicio Aldrich se muestra renuente a realizar esto, pero cuando ve su futuro amenazado de no seguir con la táctica de Warner decide seguirle la corriente.  Robert Aldrich comenta la situación con su esposa, quien se opone completamente a esta estrategia pues sabe de primera mano lo dolorosos que pueden llegar a ser los rumores de rodaje y aprovecha para reclamarle a Aldrich sobre una infidelidad, lo cual deja en evidencia las consecuencias tan grandes que podría tener desatar esa guerra.

Entre decidido y no Aldrich cita a Hedda Hopper en un restaurante. Inicialmente se niega a darle a Hopper las armas que necesita, pero cuando esa manipuladora experta le hace ver lo que podría ganar y lo que podría perder si no se une en su búsqueda de “sangre”, Aldrich acepta contándole un detalle muy intimo de la carrera de Joan.

Aldrich confiesa a Hedda que a Bette Davis le ofende que Joan use relleno en el rodaje y que además hace aún más difícil su trabajo. Bob se muestra bastante asqueado por lo que acaba de hacer y a Hedda le brillan los ojos como nunca.

En cuanto Hedda imprime su horrible artículo Joan se da cuenta y corre a quejarse con Bob. Jessica hace un excelente trabajo mostrando el dolor y la vergüenza que siente la legendaria actriz al verse expuesta de esa manera. Por su parte Bette incialmente se defiende con su característico sarcasmo, pero en cuanto se queda sola su rostro muestra  preocupación y culpa.

Joan no pierde el tiempo y llama Louella Parsons,  la archienemiga de Hedda Hopper, por dos razones, en primer lugar para herir a Bette y en segundo para llamar la atención de Hedda. Bette de piel más dura no sucumbe tan fácilmente a las provocaciones de Crawford, sin embargo Hedda inmediatamente corre a ver a Joan para reclamarle por no tener la primicia.

Crawford aprovecha este momento para poner a Hedda de su lado y planear una desagradable campaña en contra de Bette Davis. Sin embargo Bette tiene problemas más grandes que lidiar con chismes, en el set, Davis se muestra muy decepcionada cuando descubre a su co-star e interés amoroso ficticio.

Cuando se topa en pleno rodaje con Victor Buono comiendo una cantidad excesiva de donas Davis no puede evitar sentirse ofendida. Davis la actriz legendaria que ha tenido en pantalla grande como pareja a los galanes más codiciados de Hollywood tendrá ahora que hacer química con una persona que al menos a primera vista para nada se relaciona con las parejas que ha tenido en el set.

Para su desgracia posteriormente ve como su hija, B.D., charla amigablemente con un grupo de chicos atractivos, Bette con el ego recién herido, se lleva a su hija al camerino para reprenderla y castigarla. Sin embargo B.D. puede ver a través de ella y se da cuenta el castigo más que tener que ver con cuestiones morales tiene que ver con envidia, y le echa en cara a su madre no tener la suficiente dignidad como para retirarse a tiempo.

Esta clase de situaciones comienzan  a incomodarla no porque realmente tenga algo en contra de las personas obesas u homosexuales, sino porque tiene miedo de que su actuación no sea tomada en serio, confesión que hacer a Robert Aldrich cuando ensayan la escena del número musical en un sábado cuando no hay nadie que los observe.

Susan  en este momento logra imprimir una gran vulnerabilidad y desconfianza en Bette Davis, pero sobre todo un momento muy conmovedor cuando la vemos inquietarse por sentir el contacto físico con su director mientras ensayan, el pequeño inicio de  algo que consumará posteriormente.

Finalmente se encuentran descansando Joan, Bette y Aldrich en sus respectivas casas. Aldrich en medio de la madrugada recibe una llamada de Joan, quien utilizando sus mejores dotes de actriz lo llama porque supuestamente su esposo actual está a punto de dejarla y ella se siente destrozada.

Aldrich llega y es sometido a un juego de manipulación de Joan, quien intenta primero darle lástima para después seducirlo. Sin embargo esta maniobra de Joan no da resultado, pues su esposo aparece repentinamente desenmascarándola y haciendo enojar inevitablemente a Aldrich quien sale muy molesto de la casa de Crawford.

Cuando llega a su casa las cosas no mejoran pues vuelve a recibir una llamada, en esta ocasión de Bette Davis quien le dice que lo necesita urgentemente en su casa. A diferencia de Crawford, Bette sí está pasando por una crisis después de la confrontación que tuvo con su hija.

Ambos se confiesan sus miedos y esperanzas que en muchos sentidos se relacionan con la película que están rodando. Después de unas cuantas risas, abrazos y tragos Aldrich y Bette terminan por tener sexo esa noche.

Oficialmente la batalla ha comenzado y de este momento en adelante Davis y Crawford comenzaran a lanzar golpes cada vez más fuertes en nombre de su legado.

Highlights del episodio:

  • Bette y Joan formando alianzas aunque sea por unos minutos
  • La confrontación entre Joan y Bette por la publicación de Hedda
  • Bette Davis apagando su colilla de cigarro en la puerta del camerino de Crawford.
  • Joan intentando seducir a Aldrich

Throw a pie

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