Crítica: Pieles

por @SantiagoMejia__

El joven talento de Eduardo Casanova no ha tenido problemas en aceptar sus continuas comparaciones con John Waters, Todd Solondz y Pedro Almodóvar. Incluso desde sus entrevistas se puede observar un esfuerzo por repetir tácticas de gente como Almodóvar y Waters, uniformando a su elenco con el agresivo rosa que abunda en su cine y haciendo comentarios cargados de humor e ironía, una estrategia muy parecida a la que estos señores se apegaron en un inicio para crear el principal personaje de su cine, ellos mismos.

Sus cortometrajes diseñados con una precisión visual deslumbrante y un humor que coquetea con lo incorrecto le hicieron llamar la atención de Álex de la Iglesia y su esposa Carolina Bang, quienes produjeron el primer largometraje de Casanova titulado Pieles.

Pieles es básicamente un resumen de los temas que Casanova ha explorado en sus cortometrajes anteriores como la deformidad física  y la complejidad de las relaciones familiares, que en sus cortos han sido analizadas a través del incesto y padres que asesinan a sus hijos para ser felices de nuevo.

En Pieles una serie de personajes con deformidades físicas luchan por encontrar su lugar en la sociedad. Una chica con ano en lugar de boca, una prostituta sin ojos, una mujer con un tumor que le ha deformado la cara y un chico que se quiere cortar las piernas para convertirse  en sirena, son algunos de los personajes que se pasean por esta historia.

Sin embargo, a pesar de su gusto por lo “anormal” y su intención de darle dignidad a estos personajes más allá de sus condiciones físicas, Pieles carece de la sensibilidad punk del cine de John Waters y sobre todo del humor profundamente negro de Todd Solondz. Esto no quiere decir que Pieles sea una película aburrida o mala,  pero las imágenes e incluso el sentido del humor se siente más cercano al esoterismo del cine de Alejandro Jodorowsky.

En mucha parte esto se debe a que Casanova ha conseguido desarrollar un universo propio. La dirección de arte se apropia de una paleta de colores donde se usa y hasta se abusa de los morados y rosas que aparecen hasta en el más mínimo detalle.

Sin embargo los colores no son como en el caso de Almodóvar, utilizados para expresar emociones, sino para crear un mundo tan particular que a pesar de que sabemos que está ubicado en España parece salido de otro planeta.

Otra parte importante de esta película es, como se podría esperar, el juego que hace Casanova con el cuerpo humano, aprovechándolo como tal vez no se hacía desde el cine ochentero de David Cronenberg (la única película destacable que se me viene a la mente es Halley del mexicano Sebastian Hoffman).

Si con sus primeros filmes Cronenberg mostraba a través de mutaciones aterradoras las partes más grotescas de la condición humana, Casanova se vale de este recurso para celebrar a los diferentes, al cuerpo humano como un abanico de posibilidades que no es más que  la armadura que esconde nuestra verdadera esencia.

Esta tesis se acentúa cuando Casanova recurre al tema de las relaciones familiares, presentándonos justo al inicio del filme a un hombre que no presenta ninguna discapacidad física pero que en su interior lucha por reprimir sus necesidades pedófilas, lo que lo convierte definitivamente en el personaje más trágico de este filme.

Proponiendo estos escenarios Casanova analiza la enfermiza forma en que funciona la sociedad, aprisionando a aquellos que no cumplen con los estándares de belleza “normales” y dando pase libre a los que en realidad pueden hacer daño a otro.

Tal vez Pieles se aleja de la agresividad rebelde de películas como Freaks de Todd Browning, en la que los “fenómenos” se unen para revelarse y atacar el sistema que los discrimina, o los primeros filmes de Waters y Almodóvar en los que se celebra lo diferente desde el undeground rechazando a la normalidad y el mainstream, pero esto no le resta relevancia a su mensaje sobre todo en la sociedad actual que glorifica la perfección del cuerpo humano y minimiza la importancia del alma.

Casanova celebra  a sus freaks permitiéndoles encontrar a cada uno por su parte y a su manera la felicidad, estableciendo como moraleja que nuestros cuerpos no tienen por que limitar nuestros alcances o definir nuestro camino pues a final de cuentas “Las pieles cambian, las pieles se operan, se transforman…la apariencia física no es nada”.

Pieles está disponible en Netflix Latinoamérica.

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