Glee, el legado

El 19 de mayo de 2009 se empezaba a escribir una nueva historia en la televisión, una historia que nadie imaginó lo lejos, lo alto y lo bajo que llegaría.

Ok, quizá eso sonó como intro de E! True Hollywood Story, pero cuando se trata de Glee, no puede manejarse de otra forma que no sea como telenovela o chisme de Ventaneando.

Después de 6 temporadas de Nip/Tuck, Fox decidió darle nuevamente el beneficio de la duda a Ryan Murphy y a su nueva serie. Murphy, siempre fanático del teatro musical, creó Glee de la mano de Ian Brennan y Brad Falchuck buscando revivir el amor del público por éste género y (claramente) reflejando un poco sus propias frustraciones de su vida preparatoriana.

Desde antes de que saliera al aire el piloto, la gente ya esperaba Glee con ansias. Era algo que no habíamos visto en mucho tiempo, una serie musical; y sobretodo después del éxito que tuvo Disney con la trilogía de High School Musical, era normal que hubiera mucha expectativa alrededor de este nuevo proyecto.

Pero los fans de HSM se llevaron una sorpresa al descubrir que los protagonistas no eran como Troy y Gabriella, sino todo lo contrario. Los integrantes de este glee club se caracterizaban por ser una mezcla de razas, religiones, preferencias sexuales, con diferentes capacidades y sobre todo, llenos de inseguridades y miedos a los cuales se enfrentaban a través de la música.

En esos momentos, las series populares de adolescentes eran cosas como Gossip Girl y Vampire Diaries en donde los protagonistas destacaban por ser uno más guapo que el anterior, mientras que Glee hacía cool lo uncool y le daba la voz que tanto necesitaban a los underdogs.

Gracias a esto, desde su primera temporada (la cual salió al aire 4 meses después del piloto) Glee causó un impacto cultural tan grande que incluso Oprah y los Obama (💔) hablaban de ella.

El éxito fue tal que se colocó en los primeros lugares de descargas de iTunes, obtuvo 6 Emmys y 4 Globes, tuvieron una gira de llenos absolutos e incluso lanzaron una película en 3D que recaudó más de 18 millones de dólares en todo el mundo.

En Glee se trataban temas de los que regularmente no se hablaba en la televisión. Sí, en su mayoría fueron abordados de manera incorrecta y con resoluciones pobres, pero por lo menos, conseguía que la gente hablara al respecto. Las familias podían ver sus historias reflejadas en las de los personajes. Los jóvenes LGBT tenían la representación que les hacía falta, and visibility matters a big fucking lot.

Como era de esperarse, este mismo éxito fue lo que poco a poco destruyó la serie. Los problemas entre el cast empezaban a desatarse con rumores, peleas, adicciones, y más. Además, el creciente éxito de Ryan Murphy hizo que se enfocara en otros proyectos, dejando a un lado Glee y olvidando la esencia de éste. Finalmente, la repentina muerte de Cory Monteith fue lo que terminó de cavar la tumba de Glee y la serie se perdió en un abismo hasta que Fox decidió darle fin.

El cast y los fans (especialmente los fans) estaban molestos y cansados de lidiar con storylines sin sentido y sin conexión una con otra, consiguiendo que la serie se despidiera en 2015 con un final bittersweet que solo busco darle un happy ending a unos personajes que ya no eran ni la mitad de lo que eran al inicio.

A pesar de todo esto, el legado y la importancia de Glee en la televisión y en la cultura (sobre todo la norteamericana) es algo que quedará para la historia. Gracias a Glee aumentó el interés de los jóvenes en las artes (dato real) y ayudó a que la sociedad dejara un poco de lado esos tabúes y estereotipos que tanto daño nos hacen.

Esta serie tuvo un alto impacto en la vida de muchos jóvenes (me incluyo) quienes buscaban esa representación en los medios, esa voz que les dijera que estaba bien ser diferentes, que las cosas iban a mejorar y que nunca debían darse por vencidos ni negar u ocultar su verdadero yo.

Glee nos regaló a Kurt Hummel, un homosexual afeminado pero no caricaturesco, como lo eran normalmente esa clase de personajes en la televisión. Santana Lopez era una latina lesbiana que estaba cansada de ocultar quién era y se enfrentó a los prejuicios de su familia para vivir su verdad. Brittany S. Pierce, un hermoso unicornio bisexual que jamás se preocupo por el qué dirán y solo amaba con todo el corazón. Gracias a ellos ahora podemos tener personajes como Josh de Please Like Me, Elena de One Day at a Time, Clarke de The 100 e incluso me atrevería a decir que la decisión de The Fosters de poner un personaje transgénero (y darle un love interest) va influenciada en parte porque Glee se atrevió a hablar de estos temas, darle visibilidad a estas personas y conseguir que lo viéramos como algo normal y relevante en la sociedad.

Ocho años han pasado desde su estreno y aunque muchas cosas han cambiado y mejorado desde entonces, todavía nos falta mucho camino por recorrer, especialmente bajo las circunstancias actuales a las que nos enfrentamos. Pero a fin de cuentas, el mensaje principal de Glee y el que siempre atesoraremos en nuestro corazón es que debes seguir tus sueños, aceptarte a ti mismo y aceptar a los demás tal cual son.

Never, never stop believing, gleeks.

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