Crítica: ‘Rey Arturo: La leyenda de Excalibur’

por @SantiagoMejia__

 

A diferencia de lo que la crítica internacional está publicando, King Arthur: Legend of the Sword me parece una película  destacable y muy importante para nuestra época.

King Arthur  no solo es una respuesta contundente a la cultura de la victimización que tanto ha influido en el desarrollo de personajes marginados en cine y televisión, sino que además consigue devolverle complejidad al concepto del héroe.

En el cine basado en historietas, el heroísmo había sido reducido a la capacidad de un hombre para salvar el mundo, dejando de lado la complicación humana que conlleva esta tarea.

El mensaje queda más que claro en los últimos minutos de la película, cuando Arthur (Charlie Hunnam) tras asesinar a su tío, Vortigern (Jude Law)  le agradece por haberlo obligado a crecer en un burdel, rodeado de maleantes, pues ese contexto le dio la experiencia que necesitaba para  tomar el lugar que le correspondía en la vida.

Esta escena otorga una profundidad moral  al personaje de Charlie Hunnam que ya quisiera conseguir Chris Evans con su patético Capitán América.  El camino que recorre Arthur, desde su formación entre prostitutas y delincuentes hasta su eventual coronación, nos enseña que el heroísmo no se hereda ni se adquiere de un día para otro, sino que se forja con coraje, valentía, dignidad y honor.

La complejidad emocional del personaje es llevada sin dificultad a la pantalla grande por Hunnam, quien ya había demostrado con Sons of Anarchy habilidad para interpretar a personajes que a pesar de vivir entre ladrones violentos mantienen intacta su nobleza y lealtad, aunque como es de esperarse, Arthur con todo y su actitud callejera, tiene mucho más de noble que de criminal violento.

Jude Law, por su parte, hace de Vortigern un antagonista digno de ser enfrentado. El villano de Jude Law es un dictador  lleno de contradicciones fascinantes. Si bien disfruta con ser temido, no entiende porqué no puede ser amado, y aunque está dispuesto a sacrificar a su familia por mantener el poder, no deja de sentir dolor cuando tiene que tomar decisiones drásticas como asesinar a su hija o a su hermano.

Este perfil contrasta con el de otros villanos que hicieron historia como el Joker de Heath Ledger, monstruoso y atractivo por su obsesión con el caos, pero al mismo tiempo carente de un motivo que fuera más allá de la destrucción masiva.

Vortigern, a diferencia del Joker, es motivado por una desmedida ambición de poder que tanto lo hace una amenaza peligrosa para Camelot como fortalece el vínculo con Arthur (por sus implicaciones familiares), haciendo de sus afrentas algo más emocionante que una simple lucha entre el bien y el mal.

El interés por crear personajes con determinaciones atractivas y códigos morales complejos se extiende hasta los personajes secundarios, que no se limitan a ser figuras de relleno.

Había leído en algunos medios que consideraban el principal factor que contribuyó al fracaso de la película había sido no brindarle papeles interesantes a mujeres, específicamente el no crear un arco narrativo amoroso.

Esta aseveración no podría ser más falsa. Justamente la falta de una relación amorosa es lo que hace aún más radical la propuesta de King Arthur.

Mientras que en otras películas comerciales aparecen seducciones repentinas e innecesarias, por el puro morbo de ver al  protagonista besarse con una linda actriz, King Arthur se enfoca en dejar claro que las relaciones de Arthur, en especial las que desarrolla con  mujeres, van mucho más allá de la atracción sexual.

Su relación con el personaje de “La Maga” se basa en el crecimiento interior. En lugar de reducirse a una conquista, la maga apoya al protagonista como una especie de guía espiritual que le ayuda a superar sus miedos y enfrentar su destino, al grado de que sin ella, el éxito de Arturo no sería posible.

Me parece mucho más sexista ignorar la aportación de este personaje que la falta de personajes femeninos. ¿Qué esperaban? ¿A Scarlett Johansson en trajes entallados peleando contra caballeros medievales?

Al alejarse de los estereotipos que rodean a la interacción entre personajes femeninos y masculinos en el cine de acción, la película se permite analizar la identidad masculina desde una visión mucho más arriesgada y sensible, profundizando sobre la importancia de las relaciones que establece el hombre como hermano, amigo, padre y líder.

Además de sus importantes ideas sobre heroísmo y masculinidad, no se puede dejar de lado el excelente trabajo de Ritchie a la hora de mezclar géneros cinematográficos.

La película es una entretenida fusión  que sin problemas pasa de jugar a las escalas épicas del Señor de los Anillos a los frenéticos montajes que caracterizan el cine de Ritchie. La emoción de las secuencias se complementa con un score diseñado por Daniel Pemberton comparable con cualquier composición de Hans Zimmer.

Este collage de estilos en manos de cualquier otro director podría haber resultado en un fracaso, pero bajo la dirección de Ritchie, adquiere coherencia y se interesa por darle a su historia  trasfondo moral y emocional, fenómeno que rara vez ocurre en la industria cinematográfica.

Con King Arthur: Legend of the Sword, Guy Ritchie consigue retomar una historia que ha sido contada hasta el cansancio y darle un toque moderno y original. Además, con su reconstrucción del heroísmo, Ritchie enseña al espectador la importancia de confrontar nuestro pasado con dignidad y respeto para poder hacer frente a las adversidades del presente.

 

 

 

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