Orphan Bye

por Santiago Mejía

Tras cinco intensas temporadas, este fin de semana Orphan Black llegó a su fin. Usando como plataforma el tema de la clonación, la serie construyó una compleja trama que presentó una lucha feminista desde el terreno de la ciencia ficción, un ángulo que hasta la fecha no había sido explorado  a profundidad.

Desde los primeros minutos, la serie supo como enganchar al espectador. La secuencia de Sarah observando a su clon Beth lanzarse a las vías del tren se ha convertido en una de las más icónicas de la historia de la televisión pues marcó un intenso banderazo de salida para una trama que no bajó su ritmo mientras expandía el universo del clone club.

Es cierto que gran crédito merecen los guionistas por lograr mantener a flote varios arcos narrativos sin llegar a perderse. Sin embargo, Tatiana Maslany dejó claro a partir de ese misterioso encuentro entre Sarah y Beth que sin su talento probablemente Orphan Black no hubiera trascendido.

Maslany demuestra con cada episodio que sin problemas puede pasar de una personalidad a otra usando todas sus habilidades para incluso lograr interpretar a un clon imitando a otro clon, exponiendo que en su mente tiene completamente definidas cada una de las personalidades que interpreta en el show.

Aunque fueron varios los clones que tuvo que encarnar Maslany, principalmente pudimos conocer a cinco de ellas: Cosima una científica con look bohemio, Alison la soccer mom, Helena la rubia “máquina de matar” que tiene una de las transformaciones más importantes de la serie, la rebelde Sarah y finalmente Rachel, la peligrosa antagonista de todas ellas.

Durante cinco temporadas vimos a las clones luchar contra la enfermedad genética que las amenazaba y la gran empresa que las creó y que se negaba a verlas como algo más que “ratas de labotatorio”, al mismo tiempo que libraban sus propias batallas, lo que brindó a esta compleja historia de sci-fi una visión humanista.

Orphan Black no se limitó a explorar el impacto social a gran escala de los avances genéticos, pues al adentrarse en las batallas personales de cada una de las clones la serie abrió la ventana sobre cuestiones como la importancia de la familia, la maternidad, la homofobia, la misoginia y la intolerancia radical de grupos religiosos.

En sus aspectos técnicos la serie consiguió ser tan camaleónica y envolvente como las transformaciones de Maslany. Debido a su fusión de temas científicos, filosóficos y al desarrollo dramático de la vida de cada una de las clones, Orphan Black necesitaba de un ritmo cambiante. Esto representó un gran reto que los creadores consiguieron superar incluyendo en el ADN visual de la serie referencias variadas. Cada temporada funcionó como un cóctel perfecto de emocionantes escenas de acción, a veces grotescos momentos dignos del body horror de David Cronenberg, pero sin perder el dramatismo y la humanidad de las batallas internas de cada una de las clones.

Si bien en un inicio la serie explora el misterio detrás del origen de las protagonistas, conforme avanza la lucha de Sarah y sus sestras, la travesía de estas mujeres se enfoca en la búsqueda de la autonomía de su cuerpo y sus derechos. Poco a poco somos testigos de cómo la unión de estas mujeres se va haciendo cada vez más fuerte, permitiéndole a cada una desde su propia trinchera, hacer grandes contribuciones en su lucha contra el sistema que las oprime. De esta manera Orphan Black ofrece un emotivo vistazo a lo que puede lograr el ser humano cuando trabaja en equipo sin importar orígenes, personalidad o incluso defectos.

Y menciono defectos porque a pesar de la nobleza que caracterizó a los héroes de la serie esto no quiere decir que eran personas de conducta intachable. Si bien siempre buscaron hacer lo correcto, no siempre tomaron las mejores decisiones, lo que le dio a sus personajes un realismo que en proyectos de este tipo es difícil de alcanzar.

En este año la historia adquirió una resonancia especial, debido a la era Trump y sus constantes ataques hacia las comunidades vulnerables y a las mujeres. Es imposible ver la serie y no pensar en cómo se relaciona con los eventos de la realidad, como aquella ocasión en que miles de mujeres se unieron para protestar contra las políticas y los discursos misóginos del presidente de los Estados Unidos.

A pesar de que fueron varias las personas las que buscaban sacar provecho del clone club (en algunas ocasiones incluso mujeres que se veían seducidas por el poder) en su última temporada la serie resumió a todos los demonios en la figura de un anciano manipulador obsesionado con la inmortalidad que, en nombre de la ciencia y el “bien común”, buscaba saciar su propia ambición de poder…¿les suena familiar? Por esta razón, con la conclusión de la quinta y última temporada Orphan Black consiguió forjar su legado como una feroz analogía sobre la liberación femenina y la lucha por la dignidad humana básica.

Si no han tenido oportunidad de ver ésta maravillosa serie, ahora es el momento perfecto para binge-watchearla completa en Netflix.

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