Crítica: It

por Santiago Mejía 

En mi review de la tercera temporada de Twin Peaks mencionaba que uno de sus más grandes aciertos había sido utilizar de forma efectiva  elementos sobrenaturales para hacer metáforas sobre las partes más perversas de la condición humana.

Los libros de Stephen King podrán variar en calidad pero al igual que el proyecto televisivo de David Lynch, King ha sabido utilizar a los seres mitológicos más aterradores para exponer el horror terrenal que nos acecha día con día.

IT en su versión original era una fábula sobre los miedos de la infancia que demostraba además cómo con la fuerza de la unión, la amistad y el amor se podía hacer frente a ellos. El poder del miedo era representado en una criatura que podía tomar forma de las fobias de los protagonistas pero que se escondía normalmente en el traje de un payaso.

Si en Twin Peaks Bob representaba “el mal que hace el hombre”, en IT el miedo provocado por la violencia del abuso escolar y doméstico, el trauma de la pérdida o incluso la enfermedad, alimenta al villano que mantiene bajo su influencia al pueblo de Derry, abduciendo a la inocencia (niños y adolescentes) y paralizando a las personas responsables de cuidarla, padres de familia y autoridades locales, quienes con su indiferencia ante las desapariciones mantienen vivo el pacto con este ente diabólico.

Estos elementos pulsan en cada escena de IT dirigida por Andres Muschietti, quien ya había demostrado interés por el “horror humanista” con su ópera prima Mamá. A pesar de que la película a veces cae en los trucos baratos de películas menores como El Conjuro, el drama humanitario se mantiene consistente.

La consistencia de la trama es además sustentada por una fotografía precisa y envolvente, realizada nada más y nada menos que por Chung-hoon Chung, quien ha trabajado de la mano de Chan Wook Park en películas como Stoker y la ya legendaria Oldboy.

Por desgracia la bien lograda atmósfera es interrumpida por los momentos de horror ya mencionados que a veces rayan en lo ridículo. Lo que nos lleva a la nueva interpretación del famoso payaso aterrador.

Una de los mayores retos de la nueva adaptación de IT era el superar o al menos hacer honor a la magnífica interpretación que hizo Tim Curry en la versión pasada. Aunque Bill Skarsgard demuestra habilidad para desarrollar al personaje, éste se pierde en medio del maquillaje exagerado y el exceso de CGI.

Como dijo el director Nacho Vigalondo en su cuenta de Twitter “Es como si el personaje estuviera haciendo un cosplay de si mismo”. El personaje de Tim Curry era aterrador porque se escondía en un disfraz de una imagen aparentemente inofensiva, lo que hacía de las secuencias en las que aterraba a los protagonistas (tanto en su versión adulta como en la infancia) momentos amenazantes llenos de tensión.

En la nueva adaptación, la sutileza es dejada de lado y reemplazada por lo grotesco y los predecibles jump scares. Pennywise desde su primera aparición muestra su naturaleza sin permitir a Bill Skarsgard jugar un poco más con la esencia del disfraz de payaso.

Por lo que si en la versión noventera de IT lo único que valía la pena eran las secuencias en las que Pennywise aterrorizaba a los niños, en esta ocasión es al contrario, el protagonismo recae en los niños y su constante lucha contra el monstruo que los acecha.

Incluso me atrevería a decir que el verdadero horror de la película se encuentra en los momentos menos “sobrenaturales”, donde “el club de los perdedores” y algunos otros habitantes como el bully Henry Bowers, tienen que hacer frente a las amenazas terrenales.

El miedo en la película es mostrado como un elemento capaz de dividir y paralizar a una sociedad pero también como el motor de actos violentos horribles. Como el momento en que bajo la influencia de Pennywise , Henry Bowers termina asesinando a su padre después de hartarse del violento acoso que sufría, estableciendo un trágico circulo de violencia que termina por consumirlo también a él.

Esa escena y el momento en que Beverly se libera de su padre incestuoso, muestran cómo a veces los mayores peligros, los más grandes miedos a los que se enfrenta la juventud se encuentran en sus propios hogares, situación que resulta ser mucho más perturbadora que cualquiera de los trucos de Pennywise.

Esto no quiere decir que la interpretación de Bill afecte a la calidad de la película, al contrario, contribuye lo suficiente para ser un antagonista interesante y distanciarse de la visión de Tim Curry, entregando una versión refrescante de un personaje icónico, que aunque no lo supera al menos logra dejar huella.

A diferencia de su predecesora, IT es mucho más que el hit de la temporada de Halloween, pues logra trascender por la relevancia de su historia. En un momento donde el miedo, al igual que la película, tanto paraliza a la sociedad como motiva actos de destrucción, la película nos recuerda la importancia de sobreponernos siempre ante el miedo con la fuerza de la unión y la amistad.

Andy Muschietti rescató este proyecto del development hell en que se encontraba creando un filme que sabe jugar con los elementos comerciales (como la nostalgia ochentera/noventera) sin comprometer la fidelidad de la adaptación y el mensaje que transmite, entregando de esta manera la que probablemente sea la mejor adaptación de una obra de Stephen King desde The Shining.

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