Pacho y el mito del villano homosexual

por Santiago Mejía

En una de sus conferencias, el director John Waters (pontífice del trash) despotricaba contra lo “políticamente correcto” y se hacía una pregunta muy interesante: ¿por qué en el cine y la televisión no podemos tener un villano gay?

Si bien, la actual atención que se le está dando a las políticas identitarias ha permitido una mayor representación de minorías en el cine y la televisión, estas historias siguen reduciendo la experiencia humana (particularmente la homosexual) a simples lecciones morales.

La serie Sense8, escrita y producida por las hermanas Wachowski, presume de ser progresista al dar voz a personajes homosexuales y transexuales, y fomentar la unión humana de distintas razas, religiones, preferencias y sexos a través del placer. Sin embargo, esta poderosa celebración de la sexualidad es opacada por el pobre diseño de los personajes que en su mayoría son dibujados como mártires de moral intachable. A pesar de su “lucha contra el sistema” y de poseer habilidades sobre humanas, sufren por no poder pertenecer a la sociedad.

La más reciente ganadora del Oscar a Mejor Película, Moonlight, llamó la atención por llevar a la pantalla grande la historia de un homosexual afroamericano criado en medio del crimen y la violencia. La película es en extremo tímida a la hora de lidiar con la sexualidad de Chiron y el hecho de que el personaje fuera un criminal, nunca es explorado a profundidad.

Para mi sorpresa, Narcos, la serie de Netflix que retrata la guerra contra las drogas que inició en Colombia con el conflicto provocado por Pablo Escobar, resultó contar con una de las representaciones homosexuales más desafiantes que se haya visto en la televisión.

El actor Alberto Amman interpretó desde la primera temporada al narcotraficante Hélmer Herrera Buitrago, también conocido como Pacho. Buitrago fue un hombre abiertamente homosexual que existió en la vida real y junto a los hermanos Orejuela y José Santacruz Londoño lideró el Cartel de Cali, organización que llegó a controlar el 80% de la distribución de cocaína en el mundo.

En las primeras dos temporadas, la orientación sexual del personaje es prácticamente imperceptible, incluso uno llega a pensar que no tratarían este aspecto en la serie. Poco a poco y con sutileza, los conflictos internos de Pacho se convierten en el centro de su arco narrativo, gracias al excelente trabajo de los guionistas y el actor.

Cuando conocemos a Pacho observamos que, al igual que sus colegas criminales, tiene el porte amenazador necesario para formar parte de un poderoso Cartel. Sin embargo, en su forma de vestir y en el carisma con que fomenta alianzas y discute negocios, hay una elegancia de la que ninguno de sus compañeros o enemigos puede presumir. Amman demuestra una gran habilidad para hacer de su personaje un hombre atractivo, carismático y seductor, pero también capaz de acciones monstruosas.

Existen varios momentos en los que sale a la luz esta mezcla inusual de características. Cuando secuestra al agente Steve Murphy para orillarlo a trabajar de la mano del Cartel, se construye una tensión homo-erótica tanto seductora como aterradora. En otra ocasión, mientras observa divertido como uno de sus viejos socios es asesinado, Pacho sube el volumen al tema A Little Respect de Erasure. Este himno gay ochentero por excelencia se transforma en el soundtrack de un violento asesinato, dándole de esta manera (muy al estilo Tarantino) un giro subversivo a un tema que suele ser asociado con la alegría de las pistas de baile.

El sutil erotismo y la violencia de ambas escenas son explotadas al máximo en el inicio de la tercera temporada, cuando Pacho da una muestra de poder intimidante al bailar junto a su amante el tema Dos Gardenias en un bar lleno de miradas atónitas de personas que no se atreven a decir una palabra. Tomando en cuenta que la serie se desarrolla a mediados de los años noventa, época en la que aún eran muy latentes los efectos sociales que tuvo la crisis del SIDA en la comunidad gay, era muy probable que el baile hubiera terminado con la humillación y el asesinato de ambos hombres. Sin embargo, rompiendo todos los tabúes y prejuicios, esta interacción entre Pacho y su amante es vista como una lección de respeto y la antesala al brutal homicidio de uno de sus némesis.

Pacho se gana el respeto de sus asociados por su habilidad para contribuir exitosamente a los negocios ilícitos y el miedo de sus enemigos por su capacidad de dirigir masacres. Esto lo aleja de aquellos personajes de series en las que la preferencia sexual es vista como una debilidad para ser explotada.

El hecho de saberse homosexual y de reconocer que vivía en una sociedad profundamente homofóbica es lo que lo lleva a convertirse en una figura poderosa. En alguna escena comenta que cuando era joven su padre lo encontró “en el cuarto con un muchacho” y le dijo que en este mundo nunca habría lugar para un hombre “como él”. Evidentemente estas palabras lo inspiran a querer construir su propio lugar en el mundo y no solo lo logra, sino que construye su propio mundo en el que él ocupaba el trono. Desgraciadamente, la única forma en la que pudo forjar ese mundo fue con violencia y, aunque gozó de los beneficios de ser un hombre poderoso y respetado, eventualmente la violencia terminó por destruirlo.

La travesía de Pacho nos recuerda la situación que viven hombres y mujeres alrededor del mundo cuando son abandonados por sus familias a causa de su orientación sexual. La necesidad de reinventarse y crear un lugar al que sí pueden pertenecer es una necesidad constante para sobrevivir a la que se tiene que enfrentar la comunidad gay. La falta de oportunidades y la ignorancia terminan orillando a las personas a seguir caminos que los enfrentan con lo peor de la condición humana.

En el caso de Pacho, es trágico ver cómo por no querer perder la posición que tenía porque corría peligro siendo abiertamente homosexual, él mismo se convirtió en el peligro de muchos otros.

Pacho es un personaje fascinante y un villano memorable, porque el desarrollo de su historia permite al espectador tanto relacionarse con sus dilemas internos, como ser testigo de las acciones violentas que es capaz de cometer. Su complejidad moral está a la altura de personajes como Walter White, Jax Teller y Nucky Thompson; hombres corrompidos por el poder que terminan siendo consumidos por sus acciones destructivas.

Está claro que Pacho no es un ejemplo a seguir ni mucho menos y la serie hace un buen trabajo en recordarnos constantemente que a pesar de que sus logros sean impresionantes y demuestre una profunda nobleza y fidelidad hacia sus aliados, siempre fue un asesino sádico que construyó su imperio cimentado en el dolor de muchas personas.

No obstante, es innegable que en cuestión de representación rompe viejos paradigmas y abre las puertas para la exploración de personajes homosexuales más complejos, que no necesariamente tengan que ser el héroe de la historia o el alivio cómico.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Susy Cadillac dice:

    Muy buena, excelente reseña sobre la personalidad de Pacho Herrera. Mí profunda admiración como actor y sus ideas a Alberto Ammann y vuelvo a felicitarlos por la nota.

    1. Cereal Killers dice:

      ¡Muchas gracias, Susy!

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