Crítica: A Star is Born

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Por fin llegó a cartelera una de las películas mas esperadas del año por los críticos, la audiencia y, sobre todo, por los little monsters. La expectativa alrededor de A Star is Born no recae principalmente en el debut cinematográfico de la cantante Lady Gaga, sino en que esta obra es la ópera prima de Bradley Cooper como director.

Al momento de ver la película, traté de que mi juicio no se cegara por el hecho de que estaba viendo a mother monster en la pantalla (ni siquiera Gaga me permitió terminar la mala temporada que fue AHS: Hotel), pero la verdad es que la película me sorprendió mucho de forma positiva.

La película nos cuenta la historia de Ally, una cantante amateur que una noche conoce a Jackson Maine, un famoso cantante de country y su vida cambia radicalmente. La relación de Ally y Jack va evolucionando, mientras que la carrera de ella va en ascenso y la de él continúa en picada.

Este remake de A Star is Born (el tercero) tiene un toque un poco mas oscuro y crudo, el cual se ve reflejado en la dirección de Cooper. La mayoría de los encuadres de la película son tomas cerradas y close ups de los protagonistas, los cuales nos conectan con sus emociones y nos permiten identificarnos con ellos. Esto, junto con el uso de cámara flotante, nos mete de lleno en la relación de Ally y Jack como si estuviéramos presentes en sus conversaciones.

A mi parecer, Gaga hace una interpretación muy orgánica y natural. Le creí que estaba enamorada de Cooper (pero quién no lo está), le compré la inseguridad, la emoción y tristeza de Ally y me hizo sentir all the feels. Vemos una Gaga como pocas veces la hemos visto, sin maquillaje, sin vestuarios exuberantes, con su cabello natural, lo cual le da mas realismo al personaje. De pronto se le escapa su acento neuyorquino y no podemos evitar remitirnos a la misma Streisand y su interpretación de este mismo personaje.

Cooper, como siempre, con una actuación maravillosa y muy estudiada respecto a la discapacidad auditiva del personaje. Al igual que en la versión de 1976, la película nos muestra el declive de la carrera de Jack, pero aquí se enfoca completamente en la relación de la pareja en sus diferentes etapas. La participación de los personajes secundarios es mínima, pero importante para ayudarnos a entender de mejor manera el entorno sobre el cual se desarrollan los protagonistas.

Respecto a la música, Cooper no solo sorprende como cantante con un estilo muy Eddie Vedder/Willie Nelson, sino también como compositor y productor. Claro, de la mano de Gaga, Lukas Nelson, Mark Ronson y otros. Llama la atención su decisión de grabar todas las canciones en vivo, acentuando así este toque realista y crudo de la película. Por supuesto, Gaga súper on point con todas sus notas y su interpretación final nos da Streisand/Houston/Parton feels y todos los chills del mundo.

Ok, mas allá de mi fangirleo, sí es una película que vale la pena ver, me atrevo a decir que de lo mejor que va en el año. No me queda duda que obtendrá más de una nominación en los próximos premios de la Academia.

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